Nina

Me hubiera gustado poder despedirme antes, pero me ha sido imposible. Hay veces que las palabras no pueden salir, simplemente tu corazón no lo permite. Una batalla campal de sentimientos se apelotonan formando un nudo en la garganta cada vez que lo intentas. Entonces solo puedes esperar. Esperar a que llegue el día en que el recuerdo deje de doler. Esperar hasta hoy.

Adoptar a Berta ha implicado vivir experiencias inolvidables, descubrir sentimientos que nunca antes había tenido, reirme, llorar… También conocer a gente maravillosa a la que conociendo poco admiro un montón. Un buen día mi camino se cruzó con el de Sergio y Nacha, dos personas estupendas, transparentes, implicadas. No pararía de decir cosas positivas sobre ellos. Dos personas de verdad.

Nuestras vidas se cruzaron gracias a los galgos, auténticos ángeles en la tierra, aunque en sus vidas ya existía un ángel.

Nina

Toda amor, toda devoción, toda ternura, toda amistad, toda alegría, toda Nina. Siempre daban ganas de achucharla, como un osito de peluche de lo más lindo, con su orejita caída.

Nina estaba enferma, pero luchó y luchó y luchó, y todos lucharon, Sergio y Nacha hasta el final. Siempre con una sonrisa, siempre con esa mirada. Pero un día ya no pudo más. Y con todo el dolor de su corazón pero con la tranquilidad por haberle entregado lo mejor de uno mismo, ellos la acompañaron hasta el final.

Qué difícil, qué duro, qué triste… Los días previos ya no tienes palabras de consuelo y los posteriores tampoco… solo puedes acompañar y acompañar, en la distancia, pero acompañar. Me despedí de Nina unos días antes, sabiendo de su frágil salud, aprovechando un viaje al vete. Y así la recuerdo, sentada en el asiento de atrás, mirando con esa carilla de felicidad… Tan suave…

La muerte de un ser querido deja un gran vacío en tu interior. Un desconsuelo difícil de compartir y apaciguar. Uno se tiene que hacer a la idea de no volver a ver al ser querido aunque quisiera, y esto es algo muy, muy duro, porque lo que te apetece realmente es abrazarte a él y no despegarte nunca… Se pasan días como si fueran una auténtica pesadilla.

Y por si esto fuera poco, los humanos de verdad sentimos empatía por el dolor ajeno. Así es como al dolor de una gran pérdida como Nina se suma el dolor de ver sufrir a sus seres queridos, a personas tan especiales como Sergio y Nacha.

Como las palabras nunca salen porque el nudo siempre está ahí, no encuentro el momento de deciros lo mucho que siento la pérdida de Nina. De verdad, lo siento mucho. Nunca se está preparado para ese momento. Del mismo modo sentí mucho el veros sufrir. Nunca quieres que sufran los seres queridos.

Nina fue una gran compañera de viaje en vuestra vida, y vosotros una estupenda familia para ella. La mejor que pudo tener!

Un abrazo de todo corazón.

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6 respuestas a Nina

  1. mariona dijo:

    Uf…..Arantxa, emocionante!

  2. Jordi Carné dijo:

    Sólo queda el consuelo de haber dejado en ese pobre ser, lo mejor de cada uno, la esencia pura del amor, del desinterés, me uno a vuestro dolor, que compartido es mas llevadero.

  3. Sylvia dijo:

    Que plorera!!!!! Uuuuffffff!!!! Que dificil……todos los que tenemos perros tendremos que pasar por esa dura experiencia ……
    No existen palabras que puedan consolar, no existen palabras que resten dolor…..
    Es lo que has dicho Arantxa…solo queda acompañar que ya es mucho!

  4. Sergio dijo:

    De vez en cuando vuelvo a entrar y lo leo, hoy lo he vuelto a hacer, y he vuelto a llorar. Ya es un llanto diferente, ya veo las cosas desde otro punto de vista, y ya sonrio cada vez que recordamos alguna cosa de ella.
    Nina fue muy especial, y se que nunca habrá una compañera como lo fue ella, pasaran muchos mas por casa, todos maravillosos y con sus encantos, pero no serán mi Nina.
    Muchas gracias Aran por este texto, y sabes que el cariño que te tenemos nosotros es muy grande.

  5. Celfa dijo:

    Yo también lo leo de vez en cuando, es como estar con ella un ratito. Está tan tremendamente preciosa en esa fotografía… Aunque siempre será duro querer achucharla y no poder, poco a poco el dolor irá dejando espacio a los buenos recuerdos y a los momentos divertidos que compartisteis. Y es entonces cuando el llanto se convierte en un llanto alegre por haber podido compartir la vida con un ser tan maravilloso como ella. Te echamos de menos Nina!

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