Un día cualquiera como casa de acogida

Suena el despertador. 7:10.

Abro un ojo , me giro, y veo a Petri tumbada a mi lado mirándome mientras empieza a mover su cola. Se estira. Me giro hacia el otro lado, y Bella se tapa la cabeza con sus dos patas, intentando que no le de la luz. Buff… Diez minutos más. Me encantan estos momentos. Vuelve a sonar el despertador. 7:20. Hago otro intento de levantarme, pero nadie responde. Otros diez minutos más. 7:30. Ahora sí que debo levantarme. ¡Vamos chicas! Y las dos pegan un salto de la cama al suelo como si tuvieran un muelle en las patas. ¡Buenos días Berta!

Salimos del cuarto. Bella, de tanta emoción, no deja de dar vueltas. Petri está empezando a imitarla… Hay que darse prisa antes de que Bella la suelte en casa!!! Aún está aprendiendo. Además, tengo que andar con movimientos lentos para no aumentar la excitación… Berta, mientras tanto, ni se ha movido del sofá, y mira al resto con cara de pocas ganas… ¿Pero es obligatorio salir a estas horas????

Salgo del baño, aún no ha hecho pis. ¡Venga Berta muévete! Me visto rápidamente y me dirijo a la puerta. Berta sigue en el sofá. Petri y Bella parece que están en un concierto de rock, dando saltos y pegándose empujones la una a la otra, y las dos contra las paredes…  Ya estamos en la puerta. Y Berta aún en el sofá. Comienzo a llamarla desde allí, medio susurrando para no molestar a los vecinos… ¡Berta! Ni caso. Me pongo las zapatillas, la chaqueta, cojo las bolsas de las cacas, las gafas… ¡Berta va! Sigo sin respuesta. Las otras dos van aumentando su nerviosismo… Joder, no me va a dar tiempo a salir!!! Cojo las correas. Este momento es crucial. Por fin Berta se levanta, pero claro… hay que estirarse.

Bella da media vuelta, y se dirige al encuentro con Berta. Se agacha como si Berta fuera su presa y fuera a saltar encima de ella. Berta lo sabe. Es el juego de todos los días. Y la señal de calma que le manda Berta a Bella es andar más despacio… Se miran, Berta se acerca delicadamente, Bella salta sobre ella y empieza a morderle las orejas, el collar… Ay cuanta paciencia cuando quiere la tía!!!.

Acaricio la cabeza de Petri (su debilidad) mientras contemplamos este ritual desde la puerta.

He de reconocer que a veces cuando tengo prisa, simplemente me acerco al sofá con la correa de Berta y se la pongo directamente sin mayores contemplaciones.

Vale, ya están las tres. Hay que poner las correas. Siguiendo las pautas. Primero Berta, luego Petri y por último Bella. Venga va que aún nos da tiempo a bajar antes de que a Bella le entren ganas!

Abro la puerta… Petri sale en estampida, la puerta aún es un lugar crítico. En su camino, arrastra a Bella con ella. Como todos los cachorros, Bella aún pierde el equilibria y se cae al suelo… Berta aguanta la embestida de Perti y las mira como diciendo… ¡Qué desastre de galgas!!!!

Llegamos al ascensor. Mierda, no está aquí, hay que llamarlo. Aprieto el botón de llamada… Bajo la mirada a mis chicas… y veo a Bella en posición de meada total… ¡Bella no!…

Demasiado tarde. Ahí tenemos el charco en la puerta del ascensor. Ale. Vuelta para casa, abre la puerta, entra a las galgas, cierra la puerta, desengancha correas, busca el cubo y el mocho, sal a limpiarlo, y otra vez lo mismo.

Cuando entro para dejar el cubo, Bella me ha preparado otro regalito… Así que aún tengo que hacer una última limpieza antes de salir de nuevo.

Ahora sí. Ya por fin podemos coger el ascensor. Ya no hay prisa. Son las 7: 50.

La distancia al parque es corta pero no hay que perder oportunidad. Petri y Bella jugando a… ‘a ver quién tira más’. Berta como siempre junto a mí. Llegamos, desengancho las correas de Berta y Petri. La pobre Bella no puede más que morirse de rabia por no poder correr con ellas. Nada más soltarlas arrancan a toda velocidad hasta el final del parque. Y los tirones de Bella son brutales. Le engancho el flexi, que aunque no es recomendable para los galgos, en este caso para Bella es vital. 5 metros de flexi más lo que yo corro con ella. Aún así, no es suficiente claro.

Hay que estar atenta… Petri ha cagado aquí, y Berta ha cagado allí. Saca las bolsas, Bella sigue dando tirones, recoge las primeras cacas. Andamos hasta las de Berta, agáchate y recógelas mientras Bella vuelve a tirar. En ese momento Petri pasa volando junto a nosotras en plan burla hacia Bella… ‘ale y ale, tú no puedes cogernos’. Como puedo, saco la pelota del bolsillo y la lanzo bien lejos para que Petri vaya a buscarla, eso me da unos segundos, pero pocos… Ya la tenemos de vuelta, Bella también quiere la pelota, pero Petri solo me la da a mí para que vuelva a tirarla…  En fin.

¿Dónde está Berta? Ah sí, donde siempre… en el único rincón del parque donde pega el sol. Ahí está tumbada. Ella ya ha terminado y piensa que no es necesario quedarse más… Me dirijo hacia ella y la achucho. Berta es genial! Después de varios lanzamientos y varias recogidas de pelota para Petri, ya podemos volver. Obedientes son un rato, eso no puedo negarlo. Me pongo a caminar hacia la puerta después de haberlas llamado, y de inmediato se ponen junto a mí esperando el enganche de la correa. Los galgos son así de geniales. Ahora por el camino largo parar hacerlas andar un poco. Les quedan varias horas hasta el siguiente paseo.

Entramos en casa. 8:30. Desengancha a las galgas, cambia de zapatos, deja la chaqueta, quita las gafas… Bella sigue dando vueltas, sabe que se acerca la hora de la comida y se impaciente. Berta y Petri ya lo saben, hay que esperar, así que se van cada una a su sitio. De camino al comedor enciendo el calefactor en el baño. Entro en mi cuarto, preparo al ropa y paso a la ducha. Seguimos con las prisas. En el baño solo hay un enchufe. Hay que desenchufar el calefactor para enchufar el secador. Entonces las oigo en el comedor, concretamente a Bella y Petri, dando saltitos… Ya nos toca, ya nos toca!!!.

Ya estoy lista. 8:50. Abro al puerta y las dos perras como locas. Berta vuelve a estar en el sofá, y hasta que no ve que va enserio, no se mueve.

Comenzamos la operación comida. Primero las medicinas. Para Berta pastillita de Leishmania y para Bella sus dos dosis de jarabes. Petri de recompensa también se lleva un poco de queso. Ahora ya podemos preparar los cuencos. Mientras los voy llenando, Bella sigue sin parar de dar vueltas de emoción. De vez en cuando para y se te queda mirando… pero al poco, vuelve a empezar.

Volvemos al comedor. Reparto de cuencos. Primero Berta, luego Petri y por último Bella. Tengo que quedarme cerca para controlar que Bella, la más rápida en terminar, no se coma la comida de Petri. Bueno, ya han terminado… 9:15.

Termino de arreglarme yo y ahora todas duermen. Salgo por la puerta directa a la cafetería donde desayuno. Algo rapidito y al metro. 9:30.

En quince minutos estoy en la oficina. 9:45. Comienza la jornada laboral. A mitad mañana me llama María. Me salgo a los pasillos libreta en mano. Hay que  enviar cierta documentación por mail a una futura adoptante. Yo lo envío. También hay que llevar unos collares a una tienda. Genial, puedo ir en metro. Han devuelto a una perra… CABRONES! Y una adoptante se echa atrás porque… 200 euros le parece mucho para hacerle un favor a una galga… TÓCATE LOS COJONES!.

Vuelvo a la faena. A ver si no se me olvida nada. ¿Por dónde iba? Sigo conectada a los servidores del cliente, buff, menos mal, no he perdido al conexión.

A medio día regreso a casa. Hay que darle de comer a Bella y sacarla para que siga aprendiendo. Llego a casa sobre las 15:00.

Lo primero que hay que hacer nada más entrar, ignorando la recreación del concierto de rock de Petri y Bella dándose empujones, es limpiar el pis que Bella no ha podido aguantar. Busca de nuevo el cubo, cambia el agua. Limpia todo…

Cuando está todo recogido, comenzamos las rutinas para salir a la calle. 15:15. Correas, pelota, zapatillas, chaqueta. Ascensor. A partir de este momento, Bella ya no hace más en casa. El único momento crítico es durante la mañana.

Ahora hace sol en todo el parque. Se repite la escena de recogida de cacas, Bella tirando, y Petri pasando en plan burla…. Berta de nuevo en la zona soleada ¿Para qué jugar pudiendo estar tumbada al sol? Hay más perros y Bella se altera más porque quiere jugar con ellos.

Con las salidas extras por la estancia de Bella, Petri está tremendamente contenta, pero Berta… A ella le sobran dos paseos, pero bueno, si no hay más remedio y me pongo pesadita, al final viene.

Bueno chicas, hay que volver a casa que aún me quedan unas horitas de trabajo! 16:00

Al llegar a casa, Bella sabe que le toca comer. Berta y Petri al sofá. Entramos en la cocina, pongo el plato de Bella con su ración, y p’adentro! Mientras come, conecto el ordenador y preparo los papeles para seguir trabajando. Afortunadamente mi trabajo me permite trabajar desde casa, aunque con el cambio de departamento del mes que viene… me parece que se me termina este chollo…

Bella termina de comer y vuelve al comedor.  Entonces caliento mi comida, me tiro en el sofá jugando un poco con mis chicas, y a comer! 16:15.

Aún pasará un poco hasta que Bella se quede tranquila en su cama, y eso sí, antes de meterse en ella dará unas cuantas vueltas por el comedor. Le cuesta mucho ir directamente.  Me siento en el suelo y juego con ella con el ordenador delante. Está en época mordedora y hay que enseñarle que el brazo no es un juguete, pero esto que le muevo delante, sí. Y así estamos un rato. Luego una especie de masaje, y se relaja.

Tengo que trabajar hasta las 19:00 por lo menos, pero a las 18:00 las bajo para seguir con la rutina de Bella. Hasta entonces, todas duermen. O eso parece porque es levantarme para coger un vaso de agua, y Bella y Petri se lanzan detrás de mí.

A las 18:00 paseo. Correas, bolsa de cacas, zapatillas, chaqueta, pelota. Salimos a la calle. En el parque a estas horas hay más amigos. Más carreras, más tirones… Si Berta ha bajado con nosotras, a los 10 minutos ya está dando señales de volver a casa… ¡Anda que no te queda guapa! El lanzamiento de pelota para Petri no tiene fin. Se podría pasar horas! Y Bella al acecho por si se le escapa alguna pelota. En estos casos, la coge al vuelo, y comienza a dar vueltas toda triunfante con la pelota en la boca. Menuda ficha!

A las 18:30 vuelta a casa. Aún me queda una horita de trabajo.

A las 19:30 desconecto del trabajo. Por fin!!!!!! Me siento un poco en el sofá, echo a las galgas que si no, no quepo, y a descansar 10 minutos que a las 20:00 toca paseo de nuevo, y de los largos. Todos los paseos son importantes. Hay que afianzar en Bella las conductas diarias, y no es moco de pavo! Además, no tengo que perder e vista a las mías tampoco.

Volvemos a las rutinas. Cambio de zapatillas, chaqueta, bolsa de cacas, collares, correas, gafas, ascensor. Esta vez estaremos un rato en el parque, y luego saldremos a andar.  Paseamos con otro compañero que acaba de acoger una galga. Durante el paseo hay que concentrarse para no sufrir un accidente. Bella con tanto entusiasmo por todo sigue tirando y cruzándose. Petri si algo le asusta cambia de dirección sin darse cuenta que está enganchada a mí, con el consiguiente arrastre. Berta donde siempre, junto a mí. Y luego dicen que no hago deporte… JA! Mueve los brazos constantemente para no liar las correas, agáchate a recoger las cacas, levanta las piernas para no perder el equilibrio si la correa se cruza… ¿quién quiere ir al gimnasio?

Ya estamos de vuelta. 21:30. Entramos en casa. No se cómo a Bella aún le quedan fuerzas para pegar brincos por toda la casa. Petri y Berta se quedan conmigo en la puerta. Cambio de zapatillas, quita chaqueta, suelta correas. Hora de descansar antes de cenar.

Bella y Petri ya están desesperadas… ¡pero si solo son diez minutos!!!  Intento jugar con ellas para distraerlas, pero no hay manera. Cualquier excusa es buena para salir por el pasillo y plantarse delante de la puerta…. ¡¡¡¡Lo que queremos es comer!!!! 21:40, operación comida. Prepara los cuencos, da medicinas, reparte los cuencos. Vigilancia para que todo marche bien. 22:00. Berta y Petri ya están durmiendo. Bella aún cree que le va a caer algo. Las recomendaciones marcan comer antes que ellas, pero de vez en cuando alterno, según las ganas.

Me preparo la cena y me siento de nuevo en el sofá. 22:20. Qué cansancio! Tengo que prepararme la comida de mañana, hacer alguna llamada, responder a varios correos.

A la que me descuido, las 23:30… Y quiero dormir, que mañana será otro día.

Y luego hay gente que me dice… ¿pero qué haces todo el día? ¿Por qué no me coges el teléfono? Pues ya ves, será que no quiero contestar, jajaja. Y es que no sé qué ‘puntualidad’ tiene la gente para llamar a las horas críticas de comidas y paseos.

No puedo olvidarme de la familia y amigos. Hay que encontrar tiempo para verlos!!!! Eso siempre. Hay que aprovechar las comidas, cenas y horas de paseos. Y sobretodo, el fin de semana. Fin de semana para realizar alguna excursión si se puede, tomar un café, visitar a la familia…

Mucha de la gente que lea esto se verá identificad@. Genial! Esta es la gran labor de las casas de acogida, ya que no es solo tenerlos en casa. Se trata de educarlos, formarlos, socializarlos, darles cariño…

Y sí, se trata de un trabajo cansado, agotador, a veces frustrante. Pero al mismo tiempo realizar una acogida es muy divertido, hay momentos en que no puedes más que descojonarte, verlos descubrir situaciones elementales, conocer un perro que no es ni un galgo ni un podenco (para ellos un extraterrestre), una pelota para jugar, miedo a subir al sofá, la puerta del ascensor que se desliza, jajaja. En definitiva, realizar una acogida es muy muy muy gratificante. Ver los progresos de estos bichejos es impresionante! Y son tan agradecidos!

Todos podemos ser casa de acogida, pero solo unos pocos queremos, que es muy diferente.

Así que por favor, a todos aquellos que estéis pensando en si hacerlo o no, en si seréis capaces o no… por favor, probad!  Solo os pido que probéis una vez. Seguro que no os arrepentiréis.

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Acerca de Celfa

Me apasiona el mundo de los perros y poder darles un hogar mientras aparece su familia definitiva. Aquí podréis ver nuestras historietas y aventuras. Todas las acogidas que pasan por casa son gracias a la Asociación Galgos112.
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2 respuestas a Un día cualquiera como casa de acogida

  1. María dijo:

    Está claro que lo tuyo no es el ritmo caribeño…
    Nosotros vivimos unos pocos días la experiencia con Bimba en nuestra manada, y tengo que decir que es cuestión de organización. Lo único malo es que donde vivimos no hay ningún sitio seguro donde poder soltarlas a airearse un poco y a la que te descuidas Abby sale corriendo detrás de algún gato. Así que llevar a tres damiselas de la correa para hacer sus cosillas es un poco estresante en ese aspecto, pero es un mal menor.
    Leer tus experiencias siempre me hace pensar en el tema de las acogidas, porque ahora mismo soy una de esas pocas afortunadas que tienen teletrabajo y tengo el lujo de poder estar en casa con mis chicas. Lo que me preocupa es que las cosas cambian de un día para otro y mi suerte puede chafarse, y entonces el tema sería mucho más complicado.
    Tengo ahí el gusanillo, sólo me falta picar el anzuelo, pero siempre hay algún pero que me hace echarme para atrás. Son excusas, es cobardía, el no saber hacer las cosas bien y saber afrontarlas, la incertidumbre de no saber qué pasará mañana…
    Espero algún día poder contarte que hemos dado el paso, porque creo que merece la pena. No tengo más que leer tu blog para saberlo.

  2. Celfa dijo:

    Hola María, disculpa la tardanza en contestar!!!!
    Jajaja, lo del ritmo caribeño, ya te digo yo que no! Vamos, que tú tampoco te aburres, eh! Con las dos maravillas que tienes en casa… son preciosas… a mí me encanta leer vuestras historias.
    Acoger es una experiencia maravillosa. Así que si algún día te lanzas, ya me cuentas!
    Gracias guapa!

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