Cohen, el galgo de los toquecitos

Aunque Cohen es un nombre que ya había utilizado antes en otra acogida (Cohen I), cuando me trajeron a este galguito, y a pesar de que ya venía de otra casa de acogida, y ya tenía nombre, decidí llamarle Cohen de nuevo por dos motivos. En primer lugar, porque Cohen es un nombre que me encanta, y segundo porque Cohen I estuvo muy poco tiempo en casa y no pude disfrutar de llamar a un galgo Cohen. Además, Cohen I y Cohen II no se parecían en nada. Es por esto que repetí nombre.

Cohen era un galgo espectacular, de unos dos años de edad, atigrado oscuro casi negro, con unos ojos también muy oscuros que te penetraban al mirarte. Y al tacto era muy suave, como Berta. Desgraciadamente no tengo ninguna fotografía de Cohen.

¿Por qué lo abandonaron? Pues no sabemos… Posiblemente porque no le habían bajado los testículos y no servía para montar. Quién sabe.

Los antecedentes de Cohen no eran muy alentadores. En sus casas de acogida anteriores parece que tenía cierta manía a destrozarlo todo y mear por todas partes. Además, era el segundo galgo macho que entraba en casa y teniendo a una hembra dominante en casa, Berta, siempre da un poco de reparo el encuentro… Pero fue todo estupendo! Lo recogimos a las 6 de la tarde en el vete donde comenzaría su protocolo (chip, analíticas, desparasitación…). En casa durante las presentaciones todo fueron besos y abrazos entre los tres, Berta, Petri y Cohen, como si fueran familia!

Nos fuimos a dar un paseo grande para que fueran haciendo manada. Y ahí iban los tres tan contentos como si fueran una piña. Me sorprendió lo bien que paseaba Cohen. Estaba algo asustadizo, y durante el paseo se colocaba entre alguna de mis galguis y yo. Esto solo fue el primer día, porque al segundo, ya comenzaba a ir de cabecilla del paseo. Pero eso sí, de vez en cuando girándose para ver si estábamos ahí detrás, retrocediendo un poco hasta ponerse a nuestra altura.

Durante esas primeras horas juntos, Cohen intentó ‘dominar’ a Berta… a ver si con un poco de suerte iba a ser el rey de este harén, pero no. En cuanto Berta se dio cuenta, fue ella quien comenzó a dominarle y no lo dejó hasta que él se rindió. Este hecho marcó la relación que tendrían el resto de días. Cohen lo entendió a la primera. Aquí manda Berta, y punto.

Esa primera noche cenamos en una terraza, yo con mis tres hermosuras, y un amigo con la suya. Cohen entonces demostró otras de sus grandes cualidades. Tal cual llegamos, todos los perros tomaron posiciones, se acostaron tipo egipcio, y ahí permanecieron toooda la noche. Ni gemiditos, ni toques directos tipo ‘quiero irme a casa’ ni nada de nada. Varias personas se pararon a comentar lo educados que eran, entre ellos, una persona que resultó ser el primer interesado en adoptarlo ¡La primera noche y Cohen ya tenía posible adoptante! Así era de espectacular Cohen.

El primer encontronazo con Berta no les impidió tener una buena relación. Por las mañanas Cohen se lanzaba sobre Berta, lamiéndole el morro y dándole besitos. Berta se dejaba hacer… como tonta. Con quien tuvo muy buena relación fue con Petri. Hasta llegaron a dormir juntos! Nunca vi en Cohen un mal gesto con mis galgas. Todo lo contrario. Aguantó carros y carretas de estas dos maduritas que tengo en casa.

Al principio Cohen se mostró timidito, pero a los pocos días ya era todo un amor, dejándose querer sin reparos, por mí y por mis galguis. Fue súper limpio desde el primer día, nunca rompió nada. En casa, se quedaba horas y horas durmiendo en el lugar que él había decidido que era su sitio, debajo de una silla. Pero eso sí, en cuanto te movías y detectaba que nos íbamos a la calle, se colocaba detrás de mí, dándome unos toques muy graciosos con su hocico en la pierna, como si me estuviera llamando. Yo me giraba y él retrocedía 3 pasos girando un poco la cabeza como diciendo… ‘yo no he sido’. Era destornillante. Esto es algo que Petri ha aprendido de él. Ahora es Petri quien me pega los toquecitos… algo que me hace recordar a Cohen todos los días.

Cohen solo estuvo con nosotras menos de un mes, pero fue tan especial la visita de Cohen, que nunca lo olvidaré. Su mirada profunda, su cariño, su discreción… Únicamente cuando lo castramos, se pasó la primera noche gimiendo, quejándose, pero aún así, era discreto.

Una vez pasado todo el protocolo, Cohen fue presentado en la Feria de Alboraia, y como no podía ser menos, le salieron muchos novios. Finalmente, Cohen fue adoptado por una pareja que se enamoró de él nada más verlo, una pareja joven, cariñosa, y dulce. Ahora Cohen se llama Orión, un nombre que le pega mucho!

Todas las acogidas son importantes, y en todas, la hora de la despedida es emotiva. Un galgo que ha llegado a tu casa la mayoría de veces abatido, y lo ves evolucionar día a día, notas como cada día es más feliz, aprende cosas nuevas, se relaciona de forma normal con otros perros, recibe las caricias sin dudarlo… Siempre es un momento triste su partida. Siempre. Pero con Orión, si cabe, lo fue más. Le mando un achuchón de esos que le gustaban a él desde aquí.

La semana que viene, seguramente nos veremos, por lo que tendré más noticias de Orión.

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Acerca de Celfa

Me apasiona el mundo de los perros y poder darles un hogar mientras aparece su familia definitiva. Aquí podréis ver nuestras historietas y aventuras. Todas las acogidas que pasan por casa son gracias a la Asociación Galgos112.
Esta entrada fue publicada en 07. Cohen II (20 Ag-13 Sep), Acogidas 2010. Guarda el enlace permanente.

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