Los galgos y la lluvia

Siempre había pensado que a todos los perros les gusta el agua, que no les importaba pasear mientras llueve y les encanta meterse en las fuentes… hasta que adopté a Berta.

Durante el primer paseo bajo la lluvia con Berta, no podía creer lo que estaba sucediendo. Nada más abrir el portal y asomar la cabeza, dio media vuelta hasta donde le alcanza la correa y se sentó. Empiezo a avanzar hacia el exterior, y ahí la tenía, haciendo fuerza para no salir. Una vez fuera, no se separa de las repisas para no mojarse, y si yo llevo paraguas, se pega a mí lo máximo posible. A la hora de hacer ‘sus cosas’ es un espectáculo. Se queda debajo de la repisa mirando alternativamente al césped y al cielo, como deseando que termine ya de llover. Como no para, coge carrerilla, entra en el césped, se pone en posición, y cuando termina vuelve corriendo bajo cubierto, se sacude, y empieza a dirigirse de vuelta a casa.

Durante la primera excursión por una zona con agua, iban Berta y Duna correteando por el camino. Duna, a su marcha, sin mirar si corría sobre un charco, sobre barro, o sobre tierra. Pero Berta… Berta no. Berta iba esquivando todos los charcos del camino, todas las zonas pantanosas y susceptibles de mancharla. Y de hecho, si por error persiguiendo a Duna no se da cuenta y mete sus patitas en el agua… Horror!!! Mira sus patas, sale como de puntillas, y empieza a lamerse todo lo que puede para limpiarse.

Así es como descubrí que los galgos no son amigos del agua… hasta que adopté a Petri.

Petri, que también es galga, es completamente opuesta a Berta en este tema, y en muchos más. A ella le encanta el agua. Y cuando digo que le encanta, quiero decir que LE ENCANTA. Ya puede llover, que ella es feliz bajo la lluvia. Cuando salimos de excursión, allí donde encuentre el primer charco asqueroso… allí que se va a rebozar. Si durante el paseo llegamos a la fuente… allí que se va a meter en cuanto llegue. Que llueve y el parque está embarrado? Pues sesión de barros en la piel gratuito! Se tumba en el suelo y empieza a hacer la croqueta… Que estoy dentro de la piscina… pues ella decide tirarse también! Y ella también es galga…

Cuando descubrimos su afición por el agua, aprovechamos esta circunstancia para ayudarla a reducir el estrés que sufre. Durante el verano, pasó muchos días que no podía descansar, inquieta, saltando a la mínima… así que le he estado dando masajes para ayudarla a combatir este estado. Preparaba un cubo de agua. Cuando llegaba al comedor y me veía entrar con él, se levantaba de donde estuviera y se tumbaba junto a mí. Entonces, empezaba el masaje mojándome las manos primero en el agua. ¡Mano de santo! En cuestión de 15 minutos, dormía como un lirón!

Es verdad que este comportamiento en los galgos no es común. Lo normal es que no les guste el agua, o mejor dicho, se sientan incómodos. Pero como podéis comprobar, haberlas haylas, como dirían en Galicia.

Así que si vuestro galgo es ‘hidrófobo’ como Berta… armaros de paciencia, que ya llegarán días soleados.

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Acerca de Celfa

Me apasiona el mundo de los perros y poder darles un hogar mientras aparece su familia definitiva. Aquí podréis ver nuestras historietas y aventuras. Todas las acogidas que pasan por casa son gracias a la Asociación Galgos112.
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