Así son las cosas

Aviso a navegantes, esta entrada puede herir la sensibilidad de los lectores, pero vale la pena leerlo.

El 29 de Abril, Polo tuvo la suerte de cruzarse con una persona que intentó ayudarle. Tenía una cuerda incrustada 4 centímetros en el cuello, señal de que había sido colgado, y caído al suelo tras romper la cuerda por su peso.

Aquí os dejo el enlace de la noticia publicada en el blog de Galgo112.

http://galgos112.blogspot.com/2010/04/porque-no-queremos-llorar-sino-que-esta.html

Un mes después, Gemma Martín, una compañera de esta asociación, ha publicado este escrito dedicado a Polo.  Esto es lo que ocurre en nuestro país más veces de lo que pensamos.

El sol empieza a elevarse lentamente dejando sentir poco a poco su calor, lo cual se agradece, hace frío en este chenil oscuro. Miro a mis compañeros, están tumbados, acurrucados unos junto a otros sobre el frío suelo intentando darse calor. Estamos cansados, doloridos y hambrientos, la comida no es algo que abunde por aquí. Escucho ruido a lo lejos, ya vienen. Turba también los ha oído y empieza a temblar, está asustada, les tiene miedo, mucho miedo y no me extraña tal y como nos tratan.Ya están aquí, toca trabajar, hay que ganarse el mendrugo de pan, nos suben en remolques, hacinados y nos llevan al campo, una vez allí nos sueltan, intento estirar los miembros entumecidos, me duelen, aún no me he recuperado de la última vez, tropecé, caí rodando y me hice daño, pero si no empiezo a correr me dolerá aún más lo que me hagan.Veo una liebre, a lo lejos y empiezo a perseguirla, pero estoy cansado, me duele todo y no logro alcanzarla, veo alguna más, y lo intento con todas mis fuerzas, pero no puedo. Escucho como me gritan, mi dueño está enfadado y maldice -“este ya no sirve para nada, este ya no vuelve”-Se acerca a mi y yo empiezo a temblar -“mierda de perro!!!- exclama, y me preparo, ya se lo que viene ahora, cierro los ojos, me encojo y espero el golpe, la patada, el dolor, pero no llega, solo noto que me coge del collar y tira de mi y me arrastra al remolque con el resto de mis compañeros.Bueno, se ha acabado por hoy. El coche arranca y nos ponemos en marcha, al cabo de una rato se detiene, ya hemos llegado, pienso. Se abre la puerta del remolque y me arrastran fuera sólo a mi. No conozco este sitio, no se dónde estoy. Mi dueño se acerca a una casa, al lado puedo ver un par de cheniles llenos de perros.-“Aquí te traigo a este, pensé que iba a salir bueno, sus padres son los mejores, pero con este cabrón no hay manera”-“Déjalo con los otros y yo me encargo”-“La semana que viene me pare una perra, ya te traeré uno y estamos en paz”. Mi dueño me regala, quizá aquí mi vida sea algo mejor, puede que haya tenido suerte y todo. Me llevan a uno de los cheniles, dentro reconozco a algunos de los perros, hemos cazado juntos más de una vez. Busco agua y comida, estoy hambriento y muerto de sed, pero aquí no hay, así que me tumbo, al menos podré descansar. Está anocheciendo y mi nuevo amo se acerca al chenil, por fin, nos darán de comer, pero nos saca a todos. Bueno, un paseo, podré estirar la patas, pero nos lleva a otro remolque, que raro, nunca he ido a cazar de noche. El coche se detiene y nos hace bajar, nos va quitando los collares uno a uno y nos ata con unas cuerdas muy duras que, se clavan en el cuello, al remolque. Coge a uno de mis compañeros y lo lleva hasta un árbol cercano, los faros del coche iluminan la escena, ata la cuerda a una rama alta y veo como queda colgando, retorciéndose, gimiendo. El resto empezamos a temblar, algunos se echan al suelo aterrorizados y otros intentan soltarse del remolque. Poco a poco va llevándoselos a todos y haciéndoles lo mismo, es horrible. Entonces se acerca a mi, yo intento resistirme y la cuerda se me clava en el cuello, llegamos al árbol y me cuelga al lado de otro perro que no para de gemir y convulsionarse, me duele el cuello y me cuesta respirar, intento ladrar, pero no puedo, sólo logro gemir, me retuerzo, cada vez duele más, quema, intento liberarme pero no lo consigo, intento coger aire, pero no puedo, ya casi no tengo fuerzas, ya casi no puedo revolverme, el resto de mis compañeros se han ido quedando inmóviles poco a poco, entre gemidos y estertores, algunos se han meado y cagado durante su agonía, noto es suelo húmedo bajo mis patas. Abro los ojos, no se cuando perdí la consciencia, pero es de día, hace calor, mucho calor, estoy sudando y me muero de sed, intento moverme, pero el dolor en el cuello me atraviesa y vuelvo a a caer en el letargo. De repente como en sueños escucho una voz -“estos ya están”- sentencia y luego oigo un crujido sordo, ya no me tira el cuello y caigo al suelo. Ni siquiera intento moverme, ni abrir los ojos, no puedo. Vuelvo a despertar al cabo del tiempo, no se cuanto, pero vuelve a ser de día, aunque el sol empieza a bajar y empiezo a notar el frío, el suelo está húmedo, muy húmedo debajo mio y huele a pis, a heces y a muerte. Intento moverme pero las patas no me responden, sólo quiero descansar. Cuando vuelvo a salir del letargo el sol brilla en el cielo, hace tanto calor y tengo tanta sed, el olor a putrefacción es cada vez más fuerte y yo, vuelvo a intentar moverme

Si estás leyendo esto es porque conseguí levantarme y llegar a un pueblo cercano. Estuve varios días vagando, cruzándome con gente que aunque pasaba a mi lado no me veía, hasta que alguien me vio, me rescató y buscó ayuda.

Si estás leyendo esto es porque mi vida ha cambiado, la herida de mi cuello está sanando y también la de mi alma. Ya no escucho gritos, sólo palabras tiernas, ya no recibo golpes, ya no paso frío ni tengo hambre. Ahora puedo descansar cuando lo necesito, ahora cada vez que una mano se acerca a mi es para ofrecer una caricia y los pies no dan patadas, me acompañan en mis paseos, despacito, a mi ritmo, sin prisas, sin exigencias.

Si estás leyendo esto sabrás que me llamo Polo y que gracias a Marco y a la gente de Galgos112 he vuelto a nacer.

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Acerca de Celfa

Me apasiona el mundo de los perros y poder darles un hogar mientras aparece su familia definitiva. Aquí podréis ver nuestras historietas y aventuras. Todas las acogidas que pasan por casa son gracias a la Asociación Galgos112.
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